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El principado de Asturias

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El Principado de Asturias (en asturiano, Principáu d'Asturies; en eonaviego, Principao d'Asturias) es una comunidad autónoma uniprovincial de España.

Situada en el norte de España ocupa un espacio de 10.603,57 km², en el que habitan 1.085.289 personas (INE 2009). Fronteriza al oeste con Galicia, al norte con el Mar Cantábrico, al este con Cantabria y al sur con la provincia de León. Recibe el nombre de Principado por razones históricas, al ostentar el heredero de la Corona de España el título de Príncipe de Asturias. Su capital es la ciudad de Oviedo (en asturiano Uviéu), siendo Gijón (en asturiano Xixón) su ciudad más poblada.

Asturias coincide históricamente con la antigua comarca de las Asturias de Oviedo, que conformaba íntegramente con la comarca de las Asturias de Santillana el Principado de Asturias. Desde la división de Javier de Burgos en 1833 la comarca de Asturias de Oviedo se convirtió en la provincia de Oviedo, absorbiendo parte de las Asturias de Santillana, e integrándose estas en la provincia de Santander.

 

Asturias, patria querida

 

 

La cruz de los àngeles

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Una leyenda, recogida en su obra por el obispo Lucas de Tuy, refiere que Alfonso II el Casto, rey de Asturias, se mostraba deseoso de donar a la iglesia de San Salvador de Oviedo una cruz de oro y piedras preciosas, y que un día, después de haber asistido a misa, y tras haber llegado al palacio real, se le aparecieron dos ángeles, en forma de peregrinos, que comunicaron al rey que eran orfebres. El rey, según recoge la leyenda, les entregó oro y piedras preciosas, y les proporcionó una casa a fin de que pudieran trabajar sin ser molestados. No obstante, el rey quería averiguar a qué clase de individuos había entregado su oro y piedras preciosas y, por ello, envió a varios individuos, uno tras otro, para que viesen lo que hacían los orfebres.
Los servidores del rey, al llegar a la casa donde trabajaban ambos orfebres, observaron que en el interior de la morada había un gran resplandor que impedía contemplar lo que allí ocurría, y fueron a informar al rey, que fue a la casa donde habían trabajado los orfebres y la halló vacía, aunque en ella estaba una cruz que brillaba intensamente. Alfonso II el Casto tomó la cruz y, según refiere la leyenda, la llevó a la iglesia de San Salvador, donde la depositó en el altar.

Dicha leyenda propició que la cruz fuera conocida como la Cruz de los Ángeles.

La Cruz de los Ángeles es de tipo griego y de forma patada. La longitud de sus cuatro brazos es casi idéntica, y todos ellos parten de un disco colocado en el centro de la cruz. Las medidas de la cruz son de 465 mm. de alto por 450 mm. de ancho y 25 mm. de grosor. El peso de la cruz es de 1.765 gramos y el disco central de la misma mide 85 mm. de diámetro.[6]
Está formada por dos piezas de madera de cerezo silvestre, unidas en el centro de la cruz mediante un disco central, forradas con una delgada lámina de oro sujeta mediante pequeños clavos elaborados también con oro. En cada uno de los brazos de la cruz hay una pequeña cajita insertada,destinada a guardar diversas reliquias, y cada una de las cuatro cajitas cuenta con su correspondiente tapa corredera.
El anverso de la cruz está adornado con cuarenta y ocho piedras, en forma de cabujón, siendo cinco de ellas entalles de época romana reutilizados, y también está ornada con labores de filigrana que incrusta pedrería polícroma. Algunas de las piedras son semipreciosas, como granates y ágatas.
El reverso de la cruz está recubierto con una lámina lisa de oro, y en cada uno de los cuatro brazos de la cruz aparece una inscripción en letras de oro. Asimismo, en cada uno de los cuatro extremos de la parte posterior de la cruz hay una gema rodeada por dos círculos de pequeñas piedras. En el disco central del reverso había un camafeo romano de ágata, rodeado por un círculo con perlas y pedrería. No obstante, dicho camafeo fue sustituido por otro, realizado en Alemania, tras el robo de 1977.
De los camafeos romanos incrustados en la cruz, uno de ellos representa a una joven campesina romana, otro a la diosa Atenea, otro muestra una cabeza caprina con cuerpo de serpiente, y otro a Eneas abandonando la ciudad de Troya.
Aunque en numerosas versiones heráldicas la Cruz de los Ángeles aparece representada con las letras alfa y omega colgando de los brazos de la cruz, los expertos en historia del arte aún no han alcanzado un acuerdo sobre si de la cruz colgaron alguna vez dichos símbolos en el pasado.

 

Don Pelayo

oviedoSegún la leyenda, Pelayo era un noble visigodo, hijo del duque Favila. Debido a las intrigas entre la nobleza visigoda, el rey Witiza conspiró para asesinar a su padre. Pelayo huyó a Asturias, donde tenía amigos o familia. Posteriormente, al sentirse inseguro en la Península, marchó como peregrino a Jerusalén. Allí permaneció hasta la muerte de Witiza y entronización de Rodrigo, del que era partidario. Con éste, ocupó el cargo de conde de espatarios o de la guardia del rey y como tal combatió en la batalla de Guadalete en abril o mayo del año 711. Tras la batalla se refugió en Toledo y, a la caída de la ciudad (714), mientras otros escapaban a Francia, él volvió a Asturias, supuestamente custodiando el tesoro del rey visigodo.
Las primeras incursiones árabes en el norte fueron las de Muza entre los años 712 y 714. Entró en Asturias por el puerto de Tarna, remontó el río Nalón y tomó Lucus Asturum (Santa María de Lugo de Llanera) y luego Gijón, donde dejó a cargo al gobernador Munuza. Las familias dominantes del resto de las ciudades asturianas capitularon y probablemente también la familia de Pelayo.
En 718 tuvo lugar una primera revuelta encabezada por Pelayo (al parecer porque Munuza se había casado por la fuerza con su hermana Adosinda), que fracasó. Pelayo fue detenido y enviado a Córdoba. Sin embargo, consiguió escapar y volver a Asturias, donde encabezó una segunda sublevación y se refugió en las montañas de Covadonga y Cangas, donde se mantenía la resistencia.
En 722 Munuza envió a un general, Al Qama, a someter a los sublevados. Al Qama se dirigió hacia Bres (Piloña), donde se encontraba Pelayo. Éste se dirigió huyendo hasta el monte Auseva, en el valle de Cangas y allí, en la Batalla de Covadonga, aniquiló al destacamento de Al Qama que venía de la península para ayudar a aniquilar definitivamente la resistencia en las montañas.
Posteriormente a esta batalla, el gobernador militar al mando de la mitad norte de la península Ibérica, Munuza, que tenía como base Gigia (actual Gijón), intentó escapar de Asturias y alcanzar la seguridad de sus posiciones en la meseta, pero fue dado alcance y dado muerte junto con su séquito y sus tropas en un valle del centro de Asturias
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Paysajes asturianos

 

Fotos de horrios y paneras asturianos

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En Asturias se distinguen dos tipos. El más extendido de ellos, el hórreo, es un edificio de planta cuadrada que consta de una cámara de madera, muchas veces con corredor, que se sostiene sobre cuatro pies, o pegollos. En asturiano se denomina hórrio, horru u horro. En Asturias el uso del hórreo fue exclusivo de las clases más acomodadas, pero proliferó a partir de la época renacentista, debido al aumento de la producción de la tierra. El otro tipo es la panera. Los primeros documentos sobre ellas son de la segunda mitad del siglo XVI, siendo su desarrollo en el siglo XVII, favorecido por la difusión del maíz. La panera es una evolución del hórreo, cuya planta aumenta de tamaño y longitudinalmente hasta hacerse sensiblemente rectangular. Esta modificación implica cambios estructurales. Los más llamativos son que los pegollos aumentan de cuatro a seis, o más, y la cubierta se remata con una viga cumbrera, manteniéndose a cuatro aguas. Es ya en el siglo XVIII cuando se incorporan los corredores exteriores. En la comarca del Eo-Navia y en el sudoeste de Asturias, en el área nororiental de Galicia y en parte de las comarcas del norte de El Bierzo y del resto de la provincia de León se encuentra una variante tipológica de hórreo tipo asturiano caracterizada por el uso de cubiertas vegetales. Las fuentes documentales demuestran que antaño su extensión fue mucho más amplia, y que su abundancia fue mayor en las zonas en las que existe en la actualidad. Su peculiaridad formal estriba en la carencia de corredor, en la reducida talla, en la escasa altura libre interior y en la cubierta vegetal, que puede estar ejecutada con colmo de centeno o trigo, o bien con retama, brezo o carquesa.

 

 

Oviedo

  • La catedral de Oviedo
  • El parque San Francisco

Los alrededores de Oviedo

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  • San Miguel de Lillo
  • El Naranco

Covadonga

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  • La cruz de la victoria

La gastronomìa asturiana

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Las playas de Asturias

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